La vitamina c salva vidas… Sorprendentes casos de curación que no salen por la tele

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El conocimiento popular que la mayoría de la gente tiene sobre la vitamina C no pasa de los simples tópicos manidos, muchos de ellos erróneos.

Mucha gente piensa erróneamente que obtiene “toda la vitamina C que su cuerpo necesita a través de los alimentos” o que la vitamina C, al ser un “micronutriente”, tiene que tomarse en “pequeñas cantidades” (esto se lo he oído incluso a un médico, dejando a relucir su profunda ignorancia en temas de nutrición), incluso que las naranjas “son una buena fuente de vitamina C”.

Muchas personas saben que la vitamina C es “buena para el sistema inmune“.

Esto último es cierto, lo que pasa es que la mayoría de la gente ignora el asombroso poder real de esta vitamina. Y para poner un ejemplo del poder de la vitamina C os quiero contar la historia de un caso real. Un caso documentado (que incluso llegó a la tele).

Es la historia de un granjero neozelandés llamado Alan Smith.

La historia de Alan Smith no sólo es peculiar sino que nos da una lección de cómo funciona el aparato médico en la actualidad, incluso el Gobierno.

EL Caso DE ALAN SMITH (Vídeo Abajo)

Todo empezó cuando Alan Smith decidió irse de vacaciones a las exóticas Islas Fiji…

El caso es que Alan Smith tuvo la desgracia de contraer la llamada gripe porcina. Cuando Alan regresa a Nueva Zelanda, lo que inicialmente era una una simple gripe “mal curada”, se convirtió en una peligrosa neumonía, poniendo en serio riesgo su vida.

Una neumonía que se fue complicando hasta que finalmente Alan entró en coma.

Los médicos tuvieron que ponerle “soporte vital” (las medidas mínimas necesarias para aguantar un cuerpo con vida, por ejemplo respiración asistida y gotero).

La situación de Alan era lamentable.

  • Le habían hecho una serie de resonancias magnéticas y radiografías que evidenciaban que sus pulmones estaban literalmente encharcados, llenos de líquido. Ese líquido, fruto de la neumonía, le había inundado completamente la caja torácica (donde se encuentran los pulmones).

Tras 3 semanas los médicos del hospital en el cual Alan estaba ingresado decidieron hablar con la familia para desconectar el soporte vital que mantenía artificialmente vivo a Alan.

Sin embargo, su mujer escuchó a uno de sus hermanos que le decía que tenía la sensación de que los médicos no estaban haciendo todo lo que podían hacer para salvar la vida de Alan. Juntos propusieron a los médicos administrar a Alan altas dosis de vitamina C por vía intravenosa antes de desconectar definitivamente su cuerpo de las máquinas.

Los médicos, extrañados, dijeron que ese tipo de procedimiento no iba a suponer una diferencia, que sencillamente nada podía hacerse para curar a Alan…

Incluso les comentaron que “era absurdo” puesto que “no tenían referencias científicas” sobre que la vitamina C sirviera para curar esa enfermedad…

Entra En Juego La Vitamina C

Ante la negativa de los médicos el hermano y la mujer de Alan decidieron costear por su cuenta las bolsas de vitamina C intravenosa y suplicaron a los médicos, como última voluntad, suministrarle altas dosis de vitamina C a Alan.

Los médicos pensaron “bueno, le suministramos vitamina C y cuando Alan no mejore, nos permitirán desconectarlo”. El caso es que aquella misma noche a Alan le suministraron ni más ni menos que 25 gramos de vitamina C (una bolsa completa de suero).

Al día siguiente por la mañana le volvieron a suministrar 25 gramos de vitamina C en suero.

En total 50 gramos de vitamina C en un plazo de menos de 24 horas.

Quiero recordar que la directiva de la Unión Europea recomienda, para que os hagáis una idea de la magnitud, 80 miligramos al día (sí, miligramos).

  • A Alan le suministraron 50 gramos de vitamina C en 24 horas. Es decir, le dieron 6.250 veces más dosis de vitamina C que lo que la Comunidad Europea recomienda.

La cantidad diaria recomendada la podéis consultar en la directiva europea 2008/100/CE. Ahí encontraréis que lo que recomiendan los organismos oficiales, incluida la OMS, son 80 miligramos al día, es decir 0’08 gramos al día. Lo curioso es que antes esta cantidad era todavía más baja, de 62 mg (la subieron en 2008).

El caso es que a Alan le dieron 50 gramos. Al día siguiente, y de manera milagrosa, la resonancia magnética axial computarizada de los pulmones mostró una mejoría en el flujo del aire de los pulmones encharcados. Alan estaba mejorando…

La Recuperación ☀

Unos días más tarde las radiografías del tórax mostraban que los pulmones ya no estaban blancos (y por tanto encharcados con líquido).

Los pulmones de Alan estaban mejorando notablemente y contra todo pronóstico. Además todo indicaba que empezaba a existir un movimiento de aire reflejo.

La mejoría empezaba a resultar espectacular.

Era evidente que la vitamina C era la que estaba causando este efecto, pero los médicos del hospital se negaron a aceptar que esa mejoría se debiera a la vitamina C y mantenían como hipótesis (atentos al tema) que esa mejoría se debía ni más ni menos a que “a un cambio de posición del paciente”, concretamente por colocarlo en “decúbito prono” (el decúbito prono significa que lo colocaron boca abajo).

Los médicos decían que el cambio no tenía nada que ver con la vitamina C y que sólo respondía a que lo habían tumbado boca abajo. Si esto es así yo me pregunto por qué no lo colocaron en esta posición desde el principio en lugar de proponer su desconexión…

El caso es que poco después de darle la vitamina C los médicos decidieron retirarle el soporte vital. Alan ya no lo necesitaba. Tan grande había sido el efecto de la vitamina C que finalmente decidieron retirarle el soporte vital.

"¡Se Acabó, No Más Vitamina C!"

De manera inesperada un nuevo médico se hizo cargo de Alan y decidió retirarle la vitamina C.

Alan, al poco tiempo, comenzó a deteriorarse rápidamente.

Sonia, la esposa de Alan, solicitó de manera inmediata una reunión con el nuevo Doctor en la cual le pedía en vano que volviese a suministrarle vitamina C a su marido. Incluso cuenta Sonia (en la entrevista del caso que salió por la televisión neozelandesa) que el médico puso la vista en el techo y gritó “¡Se acabó, no más vitamina C!”.

Ante esta situación la familia decidió trasladar al paciente a otro hospital (de nuevo costeando todo por su parte). En este nuevo hospital tampoco quisieron suministrarle vitamina C, ya que no veían razón médica para hacerlo. La familia tuvo que presentar una carta por parte de un abogado en la cual amenzaban con emprender acciones legales por negligencia si los médicos seguían sin querer suministrarle la vitamina C.

Finalmente el hospital decidió dosificarle la vitamina C pero lo hizo a muy pequeñas cantidades (unos 4 gramos al día). Al cabo de unos días Alan pudo incorporarse y tomar líquidos por su cuenta. Alan ya era capaz de beber…

  • A partir de ese momento fue la propia familia la que se encargó de darle a Alan 6 gramos de vitamina C al día más los que recibía por vía intravenosa que bajó a 1 gramo. Alan continuó mejorando y finalmente le dieron el alta en el hospital.

Alan se encontraba bien. Se había recuperado “milagrosamente” ¿o quizás no?

Lo cierto es que el caso trascendió a los medios por lo sorprendente de los hechos.

Al cabo de un tiempo salió por la tele en una entrevista ni más ni menos que al principal asesor del Ministerio de Salud neozelandés, un especialista cuidados intensivos, David Galler.

Todo esto que os estamos contando lo podéis ver en el siguiente vídeo a continuación (hay varias partes en YouTube).

El vídeo relata la historia de Alan, con testimonios y los noticiarios que la televisión dedicó al caso (en gran parte debido al revuelo que causó la familia para volver a administrarle la vitamina C que finalmente salvó la vida a Alan).

Documental Sobre El Caso De Alan (En Inglés)

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LA VITAMINA C LIPOSOMAL EN ALTAS DOSIS TIENE PROPIEDADES CURATIVAS

La vitamina C tiene una química muy especial que la convierte en una anti-toxina con potente acción desinfectante.

Altas dosis de vitamina C tienen propiedades anti-bacterianas, anti-parasitarias, anti-fúngicas y anti-cáncer. Sin embargo el problema aquí es cómo obtener grandes dosis de vitamina C ya que con los suplementos convencionales no es posible (se absorben por debajo del 50% y llega un umbral en el que el cuerpo ya no absorbe más vitamina C). 

Mucha gente cree erróneamente que ya consume suficiente vitamina C por los alimentos que consume. Pero esto es un error. Necesitamos dosis mucho más altas que las oficialmente recomendadas, sólo para mantenernos saludables. Las dosis recomendadas sólo sirven para prevenir el escorbuto (enfermedad potencialmente mortal causada por déficit total de vitamina C).

Extrañamente los humanos somos uno de los pocos animales sobre el planeta cuyos cuerpos no producen vitamina C. Lo más extraño aún es que nuestros ancestros evolutivos sí producían vitamina C pero debido a un misterioso “error genético” (de causas desconocidas por la ciencia), el hígado humano perdió la habilidad de fabricar su propia vitamina C (por cierto, a partir del azúcar).

Los animales producen cientos de gramos de vitamina C al día en caso de estrés. Cuando están enfermos la producción de vitamina C se dispara.

Miles de personas se han salvado de la muerte por enfermedades virales devastadoras, tales como la neumonía, polio e incluso el virus del Ébola gracias a mega-dosis de Vitamina C intravenosa (se trata de soluciones inyectables de ascorbato sódico) y Vitamina C liposomal.

  • Actualmente la tecnología liposomal permite que 6 gramos de Vitamina C ingerida oralmente tenga el mismo impacto y resultados clínicos que 25 - 50 gramos de Vitamina C intravenosa (administrada de forma ambulatoria).

“Liposomal” significa que las moléculas de vitamina C están “encapsuladas” en lípidos manteniendo intacto el principio activo en su interior. De esta forma la vitamina C penetra en las células mucho mejor que las inyecciones de Vitamina C intravenosa en el humor acuoso. Además, comparativamente, la vitamina C liposomal es menos costosa y más accesible que los tratamientos intravenosos.

Unas Reflexiones Finales SOBRE LA VITAMINA C LIPOSOMAL

Nos parece muy importante que esto sea difundido, sobre todo en español, donde apenas hay información sobre este tema. Así que vamos a continuar explicando que es lo que ocurrió.

En la entrevista a la que se enfrentó el asesor del Ministerio de Salud. El Sr. David Galler seguía obstinadamente negando que la vitamina C hubiese sido el factor que contribuyó a la mejoría de Alan, negando la evidencia.

El Sr. Galler dijo que había sido una “casualidad”, que para poder aprobar la eficacia de la vitamina C como tratamiento debían efectuar una serie de ensayos controlados aleatoriamente y que esa era la única manera en la cual se podía aprobar la financiación de nuevos medicamentos farmacéuticos…

Pero se da la circunstancia que estos estudios ya existían (dejando todavía en peor posición el asesor del Ministerio de Salud y su obstinación).

  • En concreto se efectuaron tres estudios distintos en los que se descubrió una evidente reducción de la mortalidad en neumonía en aquellas personas que tomaban altas dosis de vitamina C.

Se descubrió que las personas enfermas tenían una reserva de vitamina C muy por debajo del 25% con respecto las personas sanas.

De hecho, hay un reconocido cardiólogo americano, el Dr. Levy que se dedicó a recopilar todos los estudios científicos de la vitamina C.

Lo expuso en un libro titulado: Curar lo incurable: enfermedades infecciosas y tóxicos.

En el libro del Dr. Levy  se citan ni más ni menos que 1.200 estudios que apoyan el uso de la vitamina C. El Dr. Levy (que además de escritor y Doctor también es abogado) se tomó muy en serio el uso del adjetivo “curar” atribuido a enfermedades en su libro. El Doctor se pregunta por qué los expertos afirman que no hay evidencia cuando la evidencia es pública y notoria. ¿Por qué ser tan obstinado? ¿Por qué negar la evidencia?

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