La importancia de cuidar el hígado en la fibromialgia: Cuando hacerlo y cuando no

Share on facebook
Share on twitter

La especie humana está hoy día fuertemente infestada por parásitos. Cada uno de nosotros tenemos docenas de parásitos distintos, de los más de 300 parásitos comunes que podemos albergar. Somos y hemos sido siempre perfectos receptores de parásitos. Nuestro cuerpo es suficientemente grande para proveer alimento y cobijo a un gran número de parásitos. 

El hígado es nuestro laboratorio interno.

De su estado y cuidado dependen en gran medida nuestro estado de salud y vitalidad. En los pacientes con fibromialgia se detectan tóxicos y parásitos que sobrecargan los órganos hepáticos.

Por tanto estamos ante un problema de carga tóxica y carga infectante, como ocurre en la inmensa mayoría de enfermedades crónicas.

El hígado es el órgano interno más grande.

Dentro del hígado se procesan centenares de miles de sustancias tóxicas… ¡cada segundo!

Si las funciones del hígado se detuvieran moriríamos en pocos minutos.

El hígado es el encargado de neutralizar todo tipo de toxinas. 

Las toxinas pueden venir de 3 fuentes:

  • Del metabolismo.
  • De los tóxicos que ingerimos, inhalamos, bebemos o absorbemos por la piel.
  • De bacterias patógenas y parásitos dentro del cuerpo (producen químicos tóxicos).

No hay más fuentes de tóxicos.

La labor del hígado es neutralizar todos estos peligrosos tóxicos para que puedan ser excretados sin causar daños por los riñones, intestinos o piel (a través del sudor).

Nuestro hígado es un verdadero prodigio. Para procesar tóxicos el hígado dispone de un sistema enzimático envidiable (imposible de replicar en un laboratorio) el cual es capaz de actuar sobre una enorme gama de sustancias. El hígado suma tóxicos, los neutraliza, los recombina… Como una incesante ecuación que debe mantenerse a nuestro favor.

Cuando la función detoxificadora del hígado se ve afectada, el funcionamiento del resto de órganos se ve comprometido

Puedo afirmar con rotundidad, que ningún enfermo (sufra la patología que sufra) presenta una función hepática normal.

En nuestra experiencia no existe ninguna enfermedad (salvo las congénitas) que no pueda ser aliviada mediante un protocolo encaminado a estimular los mecanismos de detoxificación hepática o estimular las vías desintoxicantes del propio organismo.

LOS DOS FACTORES QUE MÁS PERTURBAN AL HÍGADO

1 / Disbacteriosis En El Intestino Delgado

La disbiosis (también conocida como disbacteriosis) es un desequilibrio patológico que se da en la composición de la microflora intestinal. La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos (tanto “buenos” como “malos”) que habitan en los intestinos.

Hablamos de disbacteriosis cuando hay una proporción inadecuada de la flora patogénica en detrimento de la flora intestinal o flora “amiga”.

Cuando nuestra flora intestinal “amiga” se daña, las bacterias patógenas pueden volverse predominantes y empiezan a desestabilizar la salud.

Cuando la flora intestinal está desequilibrada pueden surgir síntomas en cualquier parte del cuerpo (no sólo afecta a los intestinos o a la digestión). Cada año aparecen nuevas enfermedades cuyo origen más profundo podría ser el desequilibrio de la flora intestinal.

2 / Toxinas Generadas Por Patógenos

Es necesario entender que todos tenemos bacterias patógenas en nuestro cuerpo, además de hongos y parásitos. La práctica totalidad de estos patógenos generan una gran cantidad de toxinas (el objetivo de muchas de ellas es menoscabar nuestras defensas enzimáticas).

Los químicos generados por patógenos acaban interfiriendo en muchas funciones básicas del metabolismo. Esto conduce a patologías degenerativas para las que a día de hoy la medicina oficial no ofrece solución, más que remedios paliativos de los síntomas.

Estas enzimas estimulan la producción de varias proteínas que agravan aún más la inflamación. La curcumina inhibe eficazmente la actividad de estas enzimas y, de este modo, detiene la inflamación. Su efecto es equiparable al de algunos fármacos antiinflamatorios.

Tanto la disbacteriosis como la toxicidad generada por patógenos es lo primero que debe tratarse si queremos mejorar la función hepática.

ANTES De Tratar El Hígado, Tenemos Que MEJORAR El Intestino

Poca gente sabe que si el alcohol ejerce una influencia nefasta sobre el hígado es porque aumenta la permeabilidad intestinal. Este aumento es un factor clave en una mayor cantidad de lipopolisacáridos bacterianos (unas potentes toxinas generadas por bacterias patógenas que pasan a la circulación portal), es decir: 

Toxinas que pasan de los intestinos al torrente sanguíneo. Y por su puesto de ahí al hígado…

Las diferencias entre los síntomas de resaca entre un individuo y otro tienen su explicación por la composición única de su microbiota intestinal. A mayor proliferación de patógenos a nivel intestinal, peores síntomas de resaca.

De hecho muchas personas con enfermedades crónicas, aunque no beban alcohol, despiertan con síntomas típicos de resaca como “niebla mental”, desorientación, hinchazón, etc.

Corregir el desbalance intestinal es el mejor aliado para una buena función hepática.

  • Nuestro protocolo para pacientes con fibromialgia empieza siempre mejorando las condiciones del intestino delgado para, posteriormente, centrarnos en el cuidado del hígado.

La Fructosa Es Tan Mala Como El Alcohol

La fructosa es otro gran desestabilizador de la función hepática, hasta el punto que a la fructosa también se la conoce como “el alcohol que no emborracha”. Los efectos que produce una dieta alta en fructosa sobre el hígado son comparables al consumo excesivo de alcohol.

Un consumo excesivo de fructosa aumenta la formación de radicales libres en el hígado, produce hígado graso, aumenta la inflamación y reduce la sensibilidad a la insulina (esto conduce con el tiempo a la diabetes tipo 2).

Sin embargo lo peor de todo es que la fructosa le roba al hígado el preciado ATP (que es la energía que se produce en las mitocondrias). 

¿Por Qué La Fructosa Roba Energía?

La respuesta es que para poder metabolizarse, la fructosa necesita como primer paso fosfatarse. ¿Y de dónde procede el fosfato necesario para dicha conversión? Pues precisamente del preciado adenosín trifosfato o ATP (la unidad de energía del cuerpo).

Otros tipos de azúcar, como la glucosa, también necesitan ser fosfatados pero, dado que la glucosa se utiliza en todas las células del organismo, no se produce un gran descenso de ATP en el hígado, al contrario que la fructosa.

La fructosa es el azúcar que contienen las frutas. 

La fructosa también se usa como aditivo industrial para endulzar todo tipo de alimentos. La fructosa industrial es aún peor que la fructosa de las frutas.

  • La fructosa carga especialmente los órganos hepáticos.

Ya que la fructosa sólo se metaboliza en el hígado, una ingesta importante de fructosa agota rápidamente el ATP a nivel hepático. Esto es algo que la mayoría de médicos y terapeutas ignoran.

Sin lugar a dudas los zumos de fruta y el consumo abundante de frutas no benefician en absoluto a nuestra función hepática. Es triste porque mucha gente cree firmemente que las frutas son “depurativas” y “desintoxicantes” para el cuerpo, pero no es así.

Por suerte existen frutas con bajo contenido en fructosa como son las frutas del bosque como los arándanos, frambuesas, fresas, moras, etc.

Además de lo anterior debemos tener en cuenta que la degradación de grandes cantidades de ATP eleva considerablemente los niveles de ácido úrico como resultado de la degradación de la adenosina liberada, con lo cual:

En caso de elevación del ácido úrico, el primer alimento que debe eliminarse de nuestra dieta es la fruta. 

Todos los casos de hígado graso no alcohólico se producen por dos causas: 

  • Un estado de toxicidad intestinal derivado de desequilibrios en la microbiota (disbiosis intestinal o SIBO).
  • Una ingesta excesiva de fructosa (aunque se trate de zumos de fruta naturales) o debido a un consumo abusivo de ciertos medicamentos.​

Los pacientes con fibromialgia o ácido úrico alto deben limitar la ingesta de fruta a un máximo de un par de piezas diarias y siempre ingeridas por la mañana, para evitar las fermentaciones alcohólicas de los azúcares de la fruta. Estas fermentaciones pueden darse con mayor facilidad si se consume fruta al final del día o a partir de las 4 de la tarde.

El alcohol es otro agente hepatotóxico reconocido, pero vuelvo a insistir en que esto se debe principalmente a que incrementa el paso de lipopolisacáridos bacterianos del intestino delgado a la sangre y NO porque ataque directamente al hígado.

  • Es por esto que existen abstemios con hígado graso, debido a que su flora intestinal se encuentra fuertemente desequilibrada, además de presentar una permeabilidad intestinal considerable.

También tenemos que tener en cuenta que de la misma forma que un químico requiere numerosos productos químicos para llevar a cabo reacciones, el hígado requiere numerosos nutrientes para poder trabajar como es debido.

Estos nutrientes son vitaminas del grupo B, selenio y, sobre todo, la vitamina C.

Nuestro hígado también requiere aminoácidos como la L-Colina, L-Metionina y L-Carnosina. Estos aminoácidos se obtienen de la carne.

Se necesita una ingesta adecuada de proteínas en nuestra dieta si deseamos una función hepática correcta. 

El espantajo de que la carne contiene toxinas realmente es cierto para ciertos tipos de carne industrializadas (especialmente la carne de pollo), sin embargo es importante proveerse de carne de calidad, sea o no ecológica. 

Aunque una ingesta excesiva de carne puede ser perjudicial, entre 0,8 y 1 gramo de proteína por Kg de peso corporal es una buena referencia de ingesta adecuada.

Otros elevadores de la toxicidad hepática son por supuesto los medicamentos, como el paracetamol, el ibuprofeno, el ácido valproico, los antidepresivos, etc. Como alternativa saludable a los antiinflamatorios usamos curcumina fitosomada.

Muchas enfermedades son simplemente un efecto secundario de la ingesta crónica de medicamentos como los anteriormente expuestos.

Una persona puede tomar durante años estos medicamentos sin síntomas. Los síntomas surgen al retirarse o bajar la medicación. Esto sucede porque tras años de sobreesfuerzo, el hígado acaba por capitular y ahí es cuando comienza la enfermedad.

Las cenas copiosas también sobrecargan al hígado.

Lo ideal sería que la última comida del día fuera ligera y realizada por lo menos un mínimo de 2 horas antes de acostarnos. Los fritos y grasas recalentadas son nefastas para la función hepática. Este tipo de alimentos contienen “grasas plásticas”. Si quieres saber qué son las “grasas plásticas” te recomiendo leer el artículo sobre los Omega 6 y Omega 3.

El resto de alimentos grasos no son tan perjudiciales como se nos ha hecho creer (pero sí que lo son los azúcares). Las grasas NO sobrecargan en absoluto la función hepática, este es un mito extendido.

De hecho las grasas incluso favorecen la función hepática al ejercer un efecto colagogo que estimula el drenaje de la vesícula y de los conductos biliares.

Las personas con cálculos vesicales o con la vesícula inflamada pueden tener que reducir la ingesta de grasas precisamente debido a este efecto colagogo, el cual puede provocarles contracciones (cólicos). En estos casos se debe limitar el consumo de grasas.

Si sufres de la vesícula es doblemente importante realizar limpiezas hepáticas con glutatión y ACF 228 (el antioxidante más potente del mundo). Esto es recomendable hacerlo después de poner a raya la disbiosis intestinal. Para corregir la disbiosis usamos probióticos Symprove.

GLUTATIÓN LIPOSOMAL. EL ANTIOXIDANTE QUE ACTÚA DESDE DENTRO LIMPIANDO EL ORGANISMO

Glutatión Liposomal

100 ml (20 días)

  En Stock

✓  Próximamente En Stock

  • Máxima entrega liposomal (superior al 95% de absorción).
  • Limpiador interno. Desintoxica el cuerpo de tóxicos, contaminantes y restos de medicamentos. Antioxidante.
  • Beneficios para todos los sistemas del cuerpo, incluyendo el sistema inmune, endocrino, digestivo y respiratorio.

49,97 €  IVA Incl.

 14 opiniones

Distribuidor Exclusivo España

  • Recibirás instrucciones de uso a tu e-mail
  • Sin azúcar, grasas, lactosa, gluten...
  • Envíos a España y países de la Unión Europea
  • Da para 20 días de tratamiento
  • Lo tendrás en casa en 24 / 48 horas

Alimentos Injustamente Atacados En La Fibromialgia

Llegados a este punto debo hablar en positivo de uno de los alimentos más injustamente atacados cuando se habla de salud hepática: la yema de huevo.

La yema de huevo aporta aminoácidos azufrados que son naturalmente detoxificantes como los fosfolípidos y colina, nutrientes todos ellos fundamentales para una óptima función del hígado. Además la yema de huevo es un poderoso colecistoquinético, lo cual significa que estimula la contracción de la vesícula biliar y la excreción de la bilis.

Esto último supone una gran ventaja pues no deja de ser un drenaje, aunque haya individuos con la vesícula inflamada que no les convenga este estímulo, como hemos comentado

Por lo tanto concluimos que la yema de huevo es hepatoprotectora, pero quizás te preguntes… ¿Qué hay del colesterol que contiene la yema del huevo?

En primer lugar la cantidad de colesterol que aportan un par de yemas de huevo es mínima comparado con otras fuentes. Por otro lado, el efecto colecistoquinético favorece la excreción de colesterol a través de la bilis y, además, la colina y los fosfolípidos impiden que el colesterol precipite en las arterias y los conductos biliares formando placas de ateroma o cálculos biliares.

PARÁSITOS EN LA FIBROMIALGIA

Los parásitos son el mayor factor de sobrecarga y disfunción hepática. Todos tenemos parásitos y estamos expuestos a los parásitos.

Este es un anatema del que la medicina parece haberse olvidado y relegado a pruebas absurdas como los análisis de heces que son muy poco fiables para detectar parásitos.

Es muy común encontrar en el hígado de personas aparentemente sanas parásitos como la fasciola hepática, el clonorchis sinensis, etc. Estos parásitos pueden instalarse en los conductos biliares y entorpecer la función hepática e incluso destruir el parénquima (tejido especializado) del hígado.

Estos parásitos además son portadores en su interior de bacterias y virus. Es por ello que para mejorar la función del hígado debemos desparasitarnos periódicamente con suplementos naturales (nunca desparasitantes químicos que son terriblemente tóxicos y no actúan contra muchas familias de parásitos).

Para desparasitarse existen varios programas basados en fitoterapia como el programa anti-parasítico de la Dra. Clark que nosotros mismos hemos usado durante años. Actualmente recomendamos los siguientes productos desparasitantes ya que actúan más profundamente y en menor tiempo en nuestra experiencia.

Recuerda: Antes de desintoxicar el hígado tienes que realizar una limpieza intestinal con el fin de equilibrar la microbiota. Para restaurar el equilibrio bacteriano saludable usamos probióticos Symprove. Si el desequilibrio es grande entonces usamos Plata coloidal o altas dosis de Vitamina C liposomal (que actúan como antibióticos naturales) para eliminar infecciones por virus, bacterias, hongos o parasitosis.

¿TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO?

Si piensas que esta información puede ser útil para otras personas, comparte este artículo con tus amigos o familiares:

Share on facebook
Compártelo
Share on twitter
Tuitéalo
Cerrar menú
×

Carrito