La conexión entre el agente naranja y los transgénicos #Pago de favores

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Vietnam. Año 1961. Aviones norteamericanos fumigan territorio vietnamita.

Lo hacen con un extraño líquido. ¿El resultado?

400 mil muertos, más de medio millón de niños nacidos con malformaciones y miles de hectáreas arrasadas. Ese misterioso líquido era…

El agente naranja.

Los transgénicos. Prohibidos en muchos países, generan gran controversia pero…  ¿Qué tiene que ver el agente naranja con los alimentos modificados genéticamente?

La respuesta la encontramos en la mayor multinacional de transgénicos del mundo, la cual controla el 91% de la producción mundial de transgénicos.

Es la misma empresa… que creó el agente naranja.

Si el Diablo existiera y decidiera montar una empresa, esa empresa se llamaría Monsanto.

Monsanto, a pesar de ser una empresa vinculada a la comercialización de semillas y productos agrícolas, es realmente una empresa química.

Nacida de la proclive mente de John Francis Queeny (un químico veterano de la indústria farmacéutica), la Monsanto Chemical Works (su nombre antiguo) nunca ha hecho ascos a nada.

Ha fabricado ácido sulfúrico, poliestireno, fibras sintéticas, sacarina para la Coca Cola, Aspartamo, incluso se metió en el negocio de las hormonas de crecimiento bovino.

Fue la responsable de la hormona somatotropina bovina recombinante, la cual hacía que el ganado engordara rápidamente con consecuencias nefastas tanto para la salud del ganado, como para la de los consumidores de leche de estas vacas hormonadas.

Otro de los “maravillosos aportes” de Monsanto para la humanidad han sido los PCBs.

Se trata del bifenilo policlorado un aceite refrigerante que se usaba en los transformadores eléctricos. Los PCBs son altamente cancerígenos. Durante décadas Monsanto supo de su toxicidad pero ocultó deliberadamente esta información a las autoridades.

Un tribunal condenó la multinacional obligándola a indemnizar con más de 700 millones de dólares a los habitantes de la ciudad de Anniston en Alabama, lugar donde se ubicaba su fábrica de PCBs, cuya actividad generó multitud de cánceres, problemas autoinmunes y fallecimientos entre los habitantes de la población de Anniston.

Todavía se pueden encontrar en algunos países viejos transformadores con PCBs, cortesía de Monsanto. Suelen verse colgados de postes en la calle.

Esta sustancia refrigerante es de las más tóxicas y cancerígenas que se conocen.

Sin embargo, la carta de presentación de Monsanto en la industria agrícola fue el RoundUp, su producto estrella: Un potente herbicida anunciado como “100% biodegradable”.

Monsanto afirmaba que el herbicida RoundUp era inocuo para niños y animales domésticos… pero NO era cierto.

No sólo no era biodegradable, sino que además su toxicidad perdura en las zonas tratadas durante décadas. Monsanto, finalmente, tuvo que retirar la palabra “biodegradable” de su producto y cambiar su publicidad para poder continuar con su comercialización.

Pero las mentes codiciosas de la compañía querían más…

Los Transgénicos 🌽 Entran En Escena

Monsanto soñaba con una planta que fuera resistente a su propio herbicida, a su producto estrella, el RoundUp. Tendrían así un herbicida que acabaría con TODAS las plantas menos las de Monsanto.

Sería su obra maestra.

Se pusieron manos a la obra y en la década los 90 lo consiguieron.

Modificaron genéticamente una planta de soja consiguiendo que fuera inmune a su propio herbicida. Nacía así la soja RoundUp Ready. Nacían así los transgénicos.

Los transgénicos son un riesgo potencial para nuestra salud ya que las características de estas nuevas plantas no han sido debidamente estudiadas.

Pueden provocar nuevas alergias, contribuir a toxicidades en el cuerpo, contaminar otros alimentos, causar problemas en órganos internos… Además de estas características, estas plantas pueden afectar a nuestro sistema inmunitario haciéndonos resistentes ante los antibióticos.

Pero… ¿Cómo es posible que una planta de soja pueda hacernos resistentes ante los antibióticos? Muy sencillo:

Estas plantas han sido modificadas genéticamente. ¿Cómo? Se les ha retirado su propio ADN y se les ha inyectado el ADN de una bacteria. Este es el peligro real de los transgénicos.

Es cierto que los transgénicos están respaldados por algunas instituciones. La que más les apoya es la Administración Norteamericana.

Pero… ¿A qué se debe la protección de la Administración Norteamericana a Monsanto?

¿Pago de favores por viejas colaboraciones como la del agente naranja en Vietnam? ¿O ese continuo intercambio entre la FDA americana y los consejos de administración de Monsanto?

Monsanto es famosa por sus “contribuciones a la humanidad” como el Agente Naranja, el DDT, los PCBs, el glifosato, la hormona de crecimiento bovino, los transgénicos y el Aspartamo.

Es imposible hablar de Monsanto sin mencionar al Aspartamo.

El Aspartamo es uno de los edulcorantes artificiales más usados de los últimos 30 años, hasta el punto de convertirse en la pieza angular de la tan de moda “industria de los productos light”.

Quiero hablarte del que, según la FDA estadounidense y la EFSA europea, es “uno de los aditivos alimentarios más estudiados de la historia”.

Seguramente has oído hablar alguna vez del Aspartamo. Pero… ¿Conocías su verdadera historia?

Un avance: Es una película de miedo.

La Verdadera Historia Del Aspartamo (E-951)

La del Aspartamo fue una historia en la que estuvieron involucrados algunos de los más altos cargos de la Administración de EE.UU., desde el mismísimo Presidente hasta el Alto Comisionado de la FDA.

Una historia en la que la manipulación, las puertas giratorias y la censura fueron las constantes.

Una historia surrealista que convirtió una de las sustancias más peligrosas para la salud en la piedra angular de una industria que mueve miles de millones al año.

La industria de los productos sin azúcar y “bajos en calorías“.

Si eres de los que acostumbra a leer la composición de los alimentos, es muy probable que hayas visto en más de una ocasión el tan odioso Aspartamo o E-951.

Si eres de los que bebe Coca Cola Light o Coca Cola Zero, te animo a que mires los ingredientes de lo que estás bebiendo y leas este artículo porque… creo que esta información te interesa.

El Aspartamo (E-951) es un aditivo alimentario que se engloba dentro de la categoría de los endulzantes artificiales.

Digo “artificiales” porque se trata de un edulcorante que debe ser sintetizado en un laboratorio, a diferencia de otros, como por ejemplo la stevia, que se encuentra en la naturaleza y no necesitan ingeniería química para su obtención.

El Aspartamo es un edulcorante no calórico, unas 200 veces más dulce que el azúcar. Se comercializa en forma de un polvo de color blanco parecido al azúcar.

Gracias a esto el Aspartamo ha gozado de una amplia aceptación por parte la industria alimentaria. Hasta el punto que su utilización se ha extendido a una amplísima variedad de productos.

Según los últimos datos el Aspartamo está presente en más de 6.000 productos entre los que se encuentran refrescos, bebidas energéticas, chicles, caramelos, yogures, endulzantes de mesa, productos bajos en calorías e incluso en una amplia variedad de medicamentos.

Llama la atención que una sustancia que diversos estudios han asociado con tumores cerebrales, retraso mental e incluso leucemia, sea considerada por las principales agencias de seguridad alimentaria como “legal e inocua”, la verdad es que dejará de llamarte la atención cuando descubras la historia oculta detrás del Aspartamo.

La historia del Aspartamo se remonta a 1.965 cuando fue descubierto por accidente por un científico llamado James Schlatter quien, trabajando en un medicamento para las úlceras de estómago, degustó por accidente el sabor dulce del Aspartamo.

Por aquel entonces Schlatter trabajaba para la farmacéutica Searle & Company y, fue precisamente esta empresa, la que solicitó la patente del Aspartamo e inició los trámites ante la FDA para su aprobación para el uso en alimentos.

Sin embargo por aquella época la FDA acababa de denegar la aprobación para otro edulcorante polémico, el ciclamato. Por lo tanto Searle tenía miedo de que el Aspartamo corriera la misma suerte y fuera rechazado irrevocablemente.

Para evitar contratiempos Searle invirtió decenas de millones de dólares en estudios científicos que avalasen la sustancia a fin de presentarlos ante la FDA como prueba de su salubridad y asegurar así su aprobación. De hecho Searle presentó ante la FDA 168 estudios que avalaban la sustancia. Ante la cual la FDA aprobó la utilización del Aspartamo en alimentos deshidratados en 1.974.

Sin embargo aunque el Aspartamo se aprobó en 1.974, en 1.975 la aprobación se dejó en suspenso ante lo que parecía pruebas contundentes de que Searle había falseado los datos de los estudios sesgando, filtrando y montando estudios que comprometían la aprobación del Aspartamo.

La verdad es que no hace falta ser muy sagaz para saber qué es lo que ocurre cuando se deja en manos del interesado (en este caso en manos de Searle) la presentación de las pruebas sobre su salubridad. Es evidente que existe un conflicto de intereses y que existen incentivos para la manipulación de los estudios.

 ¿Cómo vamos a esperar que una empresa que ha invertido millones de dólares en una sustancia presente algún estudio que comprometa su aprobación?

Es evidente que la manipulación y el falseamiento de los datos existen y este caso no iba a ser una excepción como más adelante se vino a demostrar.

La investigación sobre el presunto falseamiento de los estudios se puso en manos del fiscal Samuel Skinner que debía iniciar las investigaciones con la máxima celeridad a fin de evitar que los posibles cargos contra Searle expirasen.

Pero, curiosamente (en un giro sorprendente de los hechos) Samuel Skinner cambio de bando dejando la Fiscalía para unirse al Sidley Austin que, casualmente, era la empresa encargada de la defensa de Searle. Como siempre estos movimientos tan oscuros son los que ocurren cuando se trata de aprobar sustancias peligrosas.

Esto retrasó muchísimo la investigación y los cargos contra Searle expiraron, por lo que el juicio nunca se celebró y Searle salió airosa de la situación.

Sin embargo las dudas seguían existiendo, por lo que la FDA decidió abrir un proceso de investigación al respecto que corrió a cargo de Jerome Bressler y que culminó con la publicación del llamado “informe Bressler” en el que se evidenciaban “profundas irregularidades” en los estudios presentados por Searle.

De hecho en el informe Bressler se destacaron innumerables deficiencias y anomalías que llamaron muchísimo la atención del equipo de Bressler. Deficiencias que “parecían propias de un estudio elaborado por alumnos de primaria” o “con claras intenciones de manipular los resultados”.

Milagro: El Sorprendente Caso De La Rata Que Resucitó Y Volvió A Morir Gracias Al Aspartamo

En el informe Bressler aparecían cosas tan llamativas como ridículas: animales que después de ser catalogados como “muertos” volvían a aparecer en los estudios como “vivos”.

Hilarante resulta el caso de la rata de uno de los estudios que aparecía como “viva” durante las primeras 88 semanas del estudio, luego “muerta” durante 12 semanas, para luego volver a la vida durante otras 8 semanas y finalmente fallecer por segunda vez.

Otras irregularidades fueron:

  • Aparecían animales que habían sido sustituidos por otros.
  • Ausencia de datos relevantes y errores en los procedimientos de dosificación.
  • Incongruencias graves en los informes.
  • Incluso datos tan alarmantes como que 98 de los 196 animales incluidos en uno de los estudios habían muerto durante los ensayos pero las autopsias se retrasaron hasta más de un año después del fallecimiento, imposibilitando la determinación de las causas de la muerte.

Ante la magnitud de los acontecimientos la FDA decidió abrir una comisión pública de investigación que concluyó, el 30 de septiembre de 1.980, que el Aspartamo NO debía ser comercializado a falta de estudios que probasen que no producía tumores cerebrales en humanos.

Esto fue un duro revés para Searle que veía como sus decenas de millones de dólares invertidos en estudios adulterados no surtían los efectos deseados…

Pero, como en las mejores partidas de póker, Searle guardaba un As en la manga:

Searle Contraataca 🕵🏻 ¿Cómo Legalizar Una Droga En Tiempo Récord?

Evidentemente la recompensa millonaria de la aprobación del Aspartamo seguía existiendo y Searle no iba a quedarse de brazos cruzados hasta que no hubiera jugado todas sus cartas.

Lo que Searle fue incapaz de conseguir en los laboratorios, lo conseguiría en los despachos…

Por aquel entonces Searle estaba presidida por el ex-secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, quién aprovechó sus contactos en Washington para conseguir la aprobación del Aspartamo en un tiempo récord.

De hecho Searle, bajo mandato de Donald Rumsfeld, volvió a solicitar la aprobación del Aspartamo en día 21 de enero de 1.981, tan sólo UN DÍA DESPUÉS de que su amigo y compañero de partido Ronald Reagan fuera investido presidente de los Estados Unidos.

Es decir, momento en el que el ex-secretario de defensa Donald Rumsfeld sabía que sus intereses estarían bien cubiertos.

En un movimiento un tanto turbio que, curiosamente favoreció muy notablemente los intereses de Searle, Reagan (recientemente nombrado presidente) nombró como comisionado de la FDA a Arthur Hayes Hull Jr., el 13 de abril de 1.981, y ¡qué casualidad! que ese mismo año (escasamente 3 meses después de su nombramiento), concretamente el 15 de julio de 1.981, Hayes (desoyendo las recomendaciones de varios estudios y científicos que clamaban en contra de la aprobación de la sustancia), aprobó el Aspartamo como “seguro”

Lograría en seis meses lo que no se había conseguido en más de 15 años.

Casualidades o no, lo cierto es que Hayes tan solo duró dos años y medio en el cargo de Alto Comisionado de la FDA antes de abandonar su puesto para incorporarse a Burson-Marsteller, casualmente también, la empresa de relaciones públicas de Searle.

Pero por si fuera poco, tan sólo dos meses antes de abandonar su puesto, aprobó el uso del Aspartamo en bebidas como las gaseosas, motivo por el que hoy podréis encontrar Aspartamo en bebidas como la Coca Cola.

De este modo Hayes culminaba una carrera apoteósica al frente de la FDA y, cómo no, al servicio de Searle y, una sustancia que presentaba “gravísimas evidencia” e indicios de ser peligrosa, entraba en el cuadro de honor de todas aquellas sustancias que han sido aprobadas con la ayuda de lo que se conoce como puertas giratorias.

Sin embargo los tejemanejes llegaron a niveles insospechados ya que, según se publicó en el año 2.009, la FDA eliminó el 20% de la información contenida en el informe Bressler que asociaba defectos, retrasos mentales y daños cerebrales severos por la ingesta el Aspartamo durante el embarazo y tardó más de 30 años en hacerlo público.

Y no por voluntad propia, sino como consecuencia de la aplicación de la Ley de Libertad de Información de Estados Unidos. Sin embargo esta información estuvo oculto a los ojos del gran público durante más de 30 años.

Por eso cuando se dice que el Aspartamo es “el aditivo alimentario más concienzudamente estudiado de la historia” y se hace referencia a este hecho en los informes de la EFSA y de la FDA como garantía de salubridad, me dan ganas de echarme a reír.

Por que la EFSA, la FDA y los organismos de su nivel están en muchos casos al servicio de las grandes multinacionales y no dudarán en aprobar cualquier sustancia o cualquier cosa siempre y cuando esos intereses estén bien cubiertos.

Seguro que os acordáis del caso del ciclamato, la tartrazina o el bisfenol A de los que hemos hablado en anteriores trabajos, y que presentan idénticas características.

Una vez que el Aspartamo fue legalizado y su uso fue aprobado en bebidas gaseosas, Monsanto (la multinacional del transgénico) compró Searle en el año 1.985 englobando así a las marcas del Aspartamo Equal y NutraSweet.

Años más tarde, en el 2.000, Monsanto vendió Equal al fabricante de edulcorantes Merisant y NutraSweet a J. W. Childs.

A día de hoy el principal productor mundial de Aspartamo, con una cuota de mercado del 40%, es la empresa japonesa Ajinomoto.

Como siempre, todo queda en casa, porque Ajinomoto es también conocida por otros aditivos alimentarios altamente peligrosos como el glutamato monosódico.

Yo lo llamo “gluta-mata monosódico“.

La Inquietante Química Del Aspartamo

No es la primera vez que alguien me dice que si una sustancia está aprobada por la FDA, por la EFSA o cualquier otro organismo oficial, se puede considerar segura porque, al fin y al cabo, ¿no son estos los encargados precisamente de velar por nuestros intereses?

Pues yo creo que a la vista está que no.

Os he querido contar precisamente la historia de la aprobación del Aspartamo para que veáis los tejemanejes que existen detrás de estos procesos de aprobación y seáis precavidos a la hora de aceptar como “ciertos”, los informes publicados por determinados organismos oficiales.

Porque, como ya hemos denunciado en multitud de ocasiones, los estudios financiados con dinero de la industria siempre van a favorecer y van a presentar resultados favorables a la industria.

En este sentido existe un estudio muy interesante elaborado por el Profesor Ralph Walton de la Universidad de Medicina del noroeste de Ohio titulado “Estudios sobre los Estudios del Aspartamo: Correlación entre Resultados y Fuente de Financiación”.

En este informe el Profesor Walton detectó que de los 166 estudios sobre la seguridad del Aspartamo en humanos, 74 fueron financiados con dinero de la industria del Aspartamo y 92 eran estudios independientes. Pues bien, de los 74 estudios financiados por la industria del Aspartamo los 74, es decir el 100%, certificaba la “seguridad” del Aspartamo.

Por el contrario tan sólo 7 de los 92 estudios financiados independientemente, es decir son un 7,6%, certificaron la seguridad del Aspartamo pero OJO, porque de los 7 que aprobaban el Aspartamo como seguro, 6 correspondían a informes elaborados por la FDA y creo que ya hemos explicado bastante bien cómo aprobó la FDA el Aspartamo en el año 1981.

Por tanto, aunque desde las principales agencias de seguridad alimentaria (tanto de los Estados Unidos como de la Unión Europea) se ha venido asegurando que el Aspartamo es una sustancia segura, lo cierto es que existen dudas razonables sobre la salubridad del Aspartamo.

Y esto no es algo que diga yo, esto es algo que dicen decenas de estudios independientes realizados en las más prestigiosas universidades del mundo.

Pero lo que resulta más grave es el doble rasero con el que se comercializa esta sustancia porque mientras la FDA aprobó como seguro el Aspartamo en 1.981, más de una veintena de artículos destinados a los pilotos de la aviación civil y militar estadounidense mostraba serias advertencias sobre la digestión del Aspartamo.

Hasta tal punto que las propias revistas de las fuerzas aéreas y de la Fuerza Naval Estadounidense advertían en varios artículos publicados en 1.992 sobre los peligros para los pilotos derivados de la acumulación de metanol procedente del Aspartamo, y de las mayores probabilidades de nacimiento de hijos con defectos.

Al mismo tiempo que se legalizaba para el público se recomendaban a los pilotos evitar la ingestión de Aspartamo ante la posibilidad de que pudieran padecer ataques y vértigos.

Ocurre que el Aspartamo está compuesto por 2 aminoácidos:

  • El ácido aspártico
  • La fenilalanina

Unido con un grupo metilo que es el que le confiere su sabor dulce. Por tanto cuando ingerimos Aspartamo este se metaboliza en nuestro organismo en estos 3 compuestos:

  • El ácido aspártico
  • La fenilalanina
  • El metanol

Uno de los principales problemas deriva precisamente del metanol ya que algunos de los síntomas producidos por la ingesta de metanol son:

  • Dolores de cabeza
  • Náuseas
  • Vértigo pérdida de memoria
  • Daños neurológicos
  • Daño y mutaciones en el ADN

El metanol se metabolizan en nuestro organismo en formaldehído y ácido fórmico y AMBOS son considerados extremadamente tóxicos.

El formaldehído es considerado cancerígeno en humanos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y diversos estudios han confirmado sus efectos neurotóxicos.

En este sentido un estudio elaborado sobre 1.800 y publicado en el año 2.005 por el equipo de trabajo de Morando Soffritti en el Centro de Investigación del Cáncer de la Fundación Europea Ramazzini de Oncología y Ciencias Medioambientales, concluyó que el Aspartamo causa cáncer y linfomas en hembras a dosis cercanas a las que los humanos estamos expuestos.

Este mismo equipo destacó que no se podía pasar por alto que a dosis de tan solo 4 miligramos por kilo, es decir a una DÉCIMA PARTE de la fijada por la EFSA como “segura” se habían observado un 69% más de linfomas y leucemias que en los casos de animales a los que no se les había administrado Aspartamo.

Fueron los propios autores quienes relacionaron el incremento de los linfomas y leucemias con el metanol procedente del Aspartamo.

Este mismo equipo hizo públicos tres estudios más en los años 2.006, 2.007 y 2.010 en los que informaron de la posibilidad de que el Aspartamo produjera cáncer a las dosis calificadas hasta ahora como “seguras”.

Esto fue el motivo por el que el equipo urgió a la EFSA a una re-evaluación inminente del Aspartamo con el objetivo de proteger tanto a la población en general, como a los niños a los que el equipo consideraba el colectivo más vulnerable.

También existen muchos estudios que han asociado el Aspartamo con daños en el ADN, daños cerebrales y alteraciones del comportamiento con daños en los fetos y su desarrollo, incluso con el incremento del número de abortos.

Sin embargo las posteriores re-evaluaciones que la EFSA realizó sobre el Aspartamo consideraron que los estudios “no ofrecían pruebas suficientes que hicieran a la agencia cambiar de opinión”.

Tiene gracia (en realidad no tiene ninguna) que la EFSA y la FDA repitan como si fueran loros que “el Aspartamo es uno de los aditivos alimentarios más estudiados de la historia” tratando de convencer con este argumento a la opinión pública de que se trata un aditivo seguro, mientras descartan aquellos estudios que contradicen sus afirmaciones… O mientras usan artimañas de dudosa legalidad para su aprobación, o incluso mientras se apoyan casi exclusivamente en los estudios presentados por el fabricante del Aspartamo.

Es posible que el Aspartamo sea el aditivo alimentario “más estudiado de la historia” pero los estudios ni son unánimes y mucho menos concluyentes en cuanto a su salubridad.

De modo que mientras exista la más mínima duda (en este caso de “mínima” tiene bastante poco) desde mi punto de vista el Aspartamo no se puede considerar seguro y, por tanto, aplicando los principios de prudencia y de precaución creo que todo el mundo debería evitar el Aspartamo.

Lo que sí es seguro y está ampliamente reconocido tanto en los informes de la EFSA como los de la FDA es que el Aspartamo (que como ya hemos dicho es una fuente de fenilalanina) puede producir

  • Retraso en las habilidades mentales y sociales
  • Hiperactividad
  • Temblores
  • Convulsiones
  • Erupciones cutáneas
  • E incluso discapacidad intelectual a los fenilcetonuricos, es decir a las personas que son incapaces de descomponer adecuadamente la fenilalanina y por tanto la acumulan en su sangre.

El problema es tal que los alimentos procesados que tienen fenilalanina tienen la obligación de incluir en su etiqueta que el mensaje “contiene una fuente de fenilalanina” para evitar precisamente que los fenilcetonuricos, que representan uno de cada 1.000 habitantes, puedan ser intoxicados.

De hecho el tan común trastorno de déficit de atención con hiperactividad, también conocido como TDAH, es uno de los más claros efectos del exceso de fenilalanina en los fenilcetonuricos.

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¿Cómo Identificar Productos Con Aspartamo 🔍 Y Qué Dosis Es Realmente Segura?

Desde mi punto de vista, la respuesta es bastante sencilla: CERO.

Porque, aunque es cierto que el Aspartamo está aprobado como legal en más de 90 países del mundo, también es cierto que la literatura es amplia y no todos los estudios gozan de credibilidad.

Por eso ya os adelanto que lo mejor que se puede hacer con esta sustancia es alejarla de nuestro organismo tanto como nos sea posible.

Actualmente la FDA fija la ingesta diaria admisible en 50 miligramos por kilo de peso corporal y por su parte la EFSA lo fija en los 40 mg/Kg.

Personalmente, a la vista de las evidencias, te recomiendo un consumo de 0.

Por tanto si lo que quieres es evitar el Aspartamo y no estar expuesto a este, como siempre digo lo mejor es mirar el etiquetado de los productos y tratar de detectar cualquier sustancia que te haga sospechar de su presencia:

Nombres es como “aspartamo”, “aspartame”, “E-951” o mensajes como “contiene una fuente de fenilalanina” pueden hacer saltar todas las alarmas.

¿Dónde Puede Estar Escondido El Aspartamo?

Lo más probable es que lo encuentres en productos endulzados y bajos en calorías.

Productos como:

Refrescos light sin azúcar, bebidas energéticas, aguas saborizadas, zumos, postres, helados, dulces, gominolas, chicles, yogures, edulcorantes en sobres, cereales, galletas, helados, gelatinas, bollería, chocolates, suplementos de proteínas (para la gente que hacer fisicoculturismo), edulcorantes de mesa de las marcas Equal, NutraSweet, Natreen, entre muchas otras…

Incluso en productos que nunca imaginarías como en patatas fritas, latas de fruta preparada o en medicamentos con receta.

Existen más de 500 medicamentos de uso cotidiano que llevan Aspartamo.

Como ves la lista es enorme y de hecho engloba más de 6.000 productos conocidos.

Como he dicho antes la EFSA establece una ingesta diaria máxima de 40 mg por kilo. Sin embargo estudios como el de Soffritti han demostrado efectos perjudiciales a dosis de 4 mg por kilo.

Dada la inmensa variedad de productos endulzados con Aspartamo que acabo de mencionar, no resulta complicado que una persona supere por mucho ese límite.

Café con Aspartamo, chicles con Aspartamo, refrescos con Aspartamo, medicamentos con Aspartamo… Las fuentes son tantas que una persona promedio puede alcanzar niveles altos.

Más aún si se trata de una persona adicta a los productos light y sin azúcar porque, aunque cueste de creer, ya se han hecho estudios que advierten de los efectos que puede tener los productos light y sin azúcar generando adicción en las personas.

Para concluir: Si a alguno de vosotros os han intentado convencer sobre el uso del Aspartamo como endulzante, tratando de venderos que “no engorda” o que “no produce caries“, yo me remito a las pruebas que os acabo de presentar.

Por el contrario existen edulcorantes naturales como la stevia (que es una planta), los cuales endulzan igual pero sin los inconvenientes de los edulcorantes artificiales fabricados por empresas de ingeniería química y las multinacionales del cáncer.

Y ojo porque la forma correcta de consumo de la stevia es directamente a partir de las hojas de la Stevia Rebaudiana y no comprando compuestos a base de stevia que, en el 99% de los casos, son mezclas de edulcorantes en los que la stevia está presente en un escaso 1 o 2%, mientras que el resto son un edulcorantes artificiales como el Aspartamo o el ciclamato.

Ya sabes: Provisto por la naturaleza mejor que provisto por las multinacionales del cáncer.

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